Testamento (1805)

Un mes antes de abandonar Londres para embarcarse en lo que será la expedición del Leander, Francisco de Miranda hace testamento previendo "los graves riesgos y peligros que para ello serán indispensables superar". Deja como albaceas a sus amigos John Turnbull y Nicholas Vansittart, a quienes encarga muy especialmente de ocuparse de la educación y el bienestar de su hijo Leandro, "pues queda en la tierna edad de 18 meses y sin más protección de deudos y parientes."

Transcripción extraída de Colombeia - Memoria del Mundo y revisada por el autor de esta página.

"Londres, 1 de agosto de 1805.

Disposición Testamentaria

Hallándome a punto de embarcarme para la América, con intento de llevar a debido efecto los planes políticos en que tengo empleada gran parte de mi vida, y considerando los graves riesgos y peligros que para ello serán indispensables superar, hago esta declaración a fin que por ella se cumpla en caso de fallecimiento, esta mi voluntad.

Los bienes y derechos de familia que tengo en la ciudad de Caracas, provincia de Venezuela, mi patria, los dejo a beneficio de mis amadas hermanas y sobrinas, a quienes afectuosísimamente deseo toda prosperidad.

Tengo en la ciudad de París, en Francia, una preciosa colección de pinturas, bronces, mosaicos, guaches y estampas (según los catálogos del legajo Δ [delta]) que paran en poder de Mr Cleriçaux d’Auteville, su yerno Mr Le Grand, arquitecto de la misma ciudad de París, y del abogado Mr Chauvaux la Garde, mi defensor y amigo. Así mismo me debe la Nación francesa por mis sueldos y gratificaciones en tres campañas que serví a la República a mi costa, comandando sus ejércitos (según cuentas de la Tesorería, certificaciones de Ministros de la Guerra de Servan, Pile, etc.) unos diez mil luises por la parte que menos, hasta el año de 1801. En el mes de marzo que el infame Bonaparte me honró, como el Directorio, con una especie de ostracismo, y yo voluntariamente renuncié a la Francia como nación envilecida y subyugada por los hombres más perversos de la Revolución Francesa.

Dejo asimismo en la ciudad de Londres, en Inglaterra, mis papeles, correspondencias oficiales con Ministros y Generales de Francia en tiempo que comandé los Ejércitos de dicha República; y también varios manuscritos que contienen mis viajes e investigaciones en América, Europa, Asia y África con objeto de buscar la mejor forma y Plan de Gobierno, para el establecimiento de una sabia y juiciosa libertad civil en las colonias hispano americanas; que son a mi juicio los países más bien situados, y los pueblos más aptos para ellos de cuantos yo tengo conocido.  Quedan éstos cerrados y sellados en 30 cajas de cartón, más 1 portafolio de cuero que está en poder de Mr Cleriçaux en París.

Mas mi correspondencia y negociaciones con los Ministros de Su Majestad Británica, desde el año 1790 hasta el día presente, acerca de la independencia absoluta y del establecimiento de la libertad civil en todo el continente hispano americano; en los propios términos que la Francia lo hizo con los Estados Unidos de América. Quedan igualmente cerrados en cuatro portafolios de cuero, con mis sellos.

Item los muebles y adornos de la casa en que vivo N° 27, Grafton Street, con alguna plata y loza, según el catalogo Γ [gamma].

Dejo por encargados y albaceas en esta ciudad de Londres a mis respetables amigos John Turnbull, Esq. of Guildford Street (por su falta P. Turnbull, su hijo) y al muy honorable Nicholas Vansittart, a quienes suplico se encarguen de mis asuntos durante mi ausencia, y de la ejecución de esta mi última disposición en caso de fallecimiento.

1º. Todos los papeles y  manuscritos que llevo mencionados se enviarán a la ciudad de Caracas (en caso de que el país se haga independiente, o que un comercio franco abra las puertas de la Provincia a las demás naciones, pues de otro modo sería lo mismo que remitirlos a Madrid) a poder de mis deudos, o del Cabildo y Ayuntamiento para que colocados en los Archivos de la Ciudad, testifiquen a mi patria el amor sincero de un fiel ciudadano, y los esfuerzos constantes que tengo practicados por el bien público de mis amados compatriotas.

A la Universidad de Caracas se enviarán en mi nombre los libros clásicos, griegos y latinos de mi biblioteca, en señal de agradecimiento y respeto por los sabios principios de literatura, y de moral cristiana con que alimentaron mi juventud... con cuyos sólidos fundamentos he podido superar felizmente los graves peligros y dificultades de los presentes tiempos.

2º. Toda la propiedad que queda aquí en Londres y en Francia (según llevo expresado anteriormente) se aplicará a la educación y beneficio de mi hijo natural Leandro, que dejo recomendado especialmente a mis albaceas y amigos; pues queda en la tierna edad de 18 meses y sin más protección de deudos y parientes.

3º. Las 600 libras esterlinas que dejo a Mr Turnbull para ir pagando la renta y gastos de mi casa (según el arrendamiento de 70 libras anuales) se entregarán en la parte restante a mi fiel ama de llaves Sara Andrews, a quien dejo igualmente los muebles de dicha casa Nº 27, en Grafton Street, la plata, loza, fixtures de la misma casa, etc.

Fecha ut supra.

Francisco de Miranda

P.S. A mi estimado amigo, el muy honorable Nicholas Vansittart, dejo por memoria la colección de mapas y cartas geográficas que están en un cofre hecho para este efecto; y a Mr Turnbull los dos grabados de Morghen de La Transfiguración y El Cenáculo que están en la sala principal; y dos cuadros a su elección de los que están en París.

Ut supra.

Miranda-"

Negociaciones, Tomo V, f. 292 al 293