Carta de Francisco de Miranda a Sarah Andrews (1814)

A cuatro meses de haber llegado como prisionero al arsenal de La Carraca en Cádiz, Francisco de Miranda recibe el material necesario para redactar correspondencia y una de las primeras cartas que escribe va a dirigida a su concubina inglesa, Sarah Andrews, a quien supone mortificada por su situación. Es la última misiva que se conoce de él para la madre de sus hijos. Le expresa su esperanza de ser auxiliado por el gobierno inglés.

Esta carta fue inicialmente publicada en forma incompleta por la historiadora venezolana Inés Quintero en la página 248 de su libro El hijo de la panadera (Editorial Alfa, Caracas, 2014). La versión integral traducida de esta misiva y un facsímil de la misma aparece publicada en esta página web gracias a la generosa amabilidad del propietario del manuscrito original, el señor Edgar Piña.

Texto traducido a partir del manuscrito por Javier Arreaza Miranda.

"Carraca cerca de Cádiz, Mayo 21, 1814


Mi muy querida Sally:

Nada me duele más que pensar en los sufrimientos que debes estar padeciendo. Mantente tranquila, mi querida amiga, y en la esperanza de que muy seguramente el Gobierno inglés habrá de sacarme de estas dificultades en las que me ha colocado la perfidia de uno y la infamia de otros. Todos estos sacrificios los hago, no obstante, por mi país natal y, por esa misma razón, los asumo con constancia y resignación.

Le he escrito a mis amigos Vansittart y Lord Wellington sobre este asunto, y no tengo duda de que habrán de comportarse amistosa y eficientemente; ambas condiciones son necesarias para prevalecer sobre un acto atroz como el de haberse violado un sagrado Tratado y Capitulación. ¡Nadie más que un tirano bárbaro se haría culpable de un acto tan vil!

Molini es un hombre de valor, inteligente y fiel; de haber estado él conmigo en los últimos momentos, lo ocurrido no hubiera pasado. Mi equipaje, papeles, libros y dinero fueron llevados sin inconveniente a Curazao a la casa de comercio de Robertson, Bell & Co. Había 23.200 dólares en efectivo, y todos esos efectos deben poder ser reclamados por el señor Vansittart, con la ayuda de mi buen Molini.

Espero que mis amigos hayan cuidado de ti y de los queridos niños, a quienes debes evitar sufrimientos y no hablarles nada de mí. Saluda a mis buenos amigos el Sr. Courtney, el almirante Neugent, [James] Mill. Quiéreles y sé valiente. Tu amiga Mariana te va a ayudar ahora.

Envíame tu respuesta a nombre del Sr. Duff, Cónsul de Su Majestad Británica en Cádiz. Hazlo con mucha reserva puesto que los españoles son todos unos tristes sinvergüenzas.

No puedo escribir más por los momentos. Adiós, mi querida amiga, y dale mi amor a los pequeños.

Siempre tuyo,

Miranda

A la Sra. Martin, Londres"


Manuscrito Original