La afrenta al padre


José Solano y Bote

José Solano y Bote: gobernador y capitán general de Venezuela entre 1763 y 1771. Anteriormente a su nombramiento, había demostrado gran eficacidad en la delimitación de los territorios españoles al sur de Venezuela y fue por recomendación suya que se elevó a Angostura (la actual Ciudad Bolívar) a capital de la recién creada provincia de Guayana, en 1762.
En 1769 intenta dirimir el conflicto planteado entre Sebastián de Miranda Ravelo y la aristocracia caraqueña, sólo resuelto a favor del padre de Francisco de Miranda por cédula real del 12 de septiembre de 1770.

Tanto Solano como Miranda participarán en 1781 en la reconquista española de la Florida, particularmente en el exitoso sitio de la guarnición inglesa en Pensacola. La acción figura como imagen de fondo en este óleo de autor desconocido actualmente expuesto en el Museo Naval de Madrid.

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De la vida familiar del joven Miranda, el evento mejor conocido data de mayo de 1769. Se trata de la querella elevada contra su padre ante el gobernador y capitán general de Venezuela Jose Solano y Bote, y ante el Ayuntamiento de Caracas, por un grupo de aristócratas criollos que exigen se le prohíba a Sebastián de Miranda Ravelo el uso del uniforme y el bastón de capitán de una Compañía de Voluntarios Blancos donde ellos militan, y dentro de la cual ha sido integrada una compañía previa de Blancos Canarios que Sebastián de Miranda ha comandado con distinción y ayudado a financiar desde su creación en 1764 hasta el precedente mes de abril de 1769.


La acusación versa sobre el uso del uniforme por un comerciante, actividad que en el contexto del momento se considera propia de un sector de la sociedad al que no le corresponden las funciones oficiales. La controversia involucra a los principales actores de la vida pública de Caracas y tiene como trasfondo el deseo que existe en la aristocracia criolla de guardar la mayor cuota de poder posible en la administración y vida pública de la provincia que no le está dado gobernar. Ella se centra particularmente sobre el insulto que representa para esos caballeros el verse igualados con un emigrado de baja condición de quien se dice que es mulato de raza [1]Quintero, Inés: El hijo de la panadera, Francisco de Miranda, pp. 13-18, Editorial Alfa, Caracas, 2014.


Un mes antes, Sebastián de Miranda ya había renunciado a su mando a causa de insultos que estimaba haber recibido de parte de esas personas y, ante este nuevo ataque, que en la práctica busca despojarlo del reconocimiento de méritos y estatus que el uso del uniforme y el bastón representa, decide defenderse apelando directamente al rey Carlos III, máxima autoridad jurídica del imperio español.


Carlos III de España

Carlos III de España: para el momento del enfrentamiento entre Sebastián de Miranda y Ravelo y los criollos de Caracas ha estado 10 años en el trono.

A lo largo de su reinado impulsa diversas reformas con miras a modernizar la administración española tanto en la Península Ibérica como en América.

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La respuesta del monarca, que llega más de un año más tarde, con fecha del 12 de septiembre de 1770, es tajante: declara, por una parte, que el Ayuntamiento de Caracas no tiene injerencia para decidir sobre cuestiones militares y, por la otra, que don Sebastián de Miranda Ravelo está plenamente autorizado a portar el uniforme y el bastón de capitán.  También exige que cesen inmediatamente las críticas injuriosas hacia él y amenaza con "privación de empleo, y otras severas penas" [2]Miranda, Francisco de, Archivo del General Miranda, Tomo I, p. 16, Editorial Sur-América, Caracas, 1929 a los miembros del cabildo y militares que no cumplan esta exigencia.


No se sabe con certeza pero algunos autores sostienen que debe existir una relación entre este evento y el siguiente hecho de trascendencia en la vida del hijo, Sebastián Francisco [3]Quintero, Inés: El hijo de la panadera, Francisco de Miranda, p. 14, Editorial Alfa, Caracas, 2014, quien el 3 de enero de 1771, a escasos dos meses de conocida la real sentencia, comunica oficialmente al capitán general su intención de viajar a España para entrar a servir en el ejército de Su Majestad.    Apenas dos días después, las autoridades eclesiásticas y tributarias de Caracas dan fe de la buena conducta moral y cívica del joven Miranda, requisito necesario para hacer el viaje.


Veinte días más tarde, el 25 de enero de 1771, Sebastián se embarca rumbo a Cádiz en la fragata sueca Príncipe Federico, la cual regresa a Europa tras haber transportado a América un contingente de soldados de Lombardía [4]Miranda, Francisco de, Archivo del General Miranda, Tomo I, p. 27, Editorial Sur-América, Caracas, 1929.


Es el primero de los grandes viajes que Miranda hará en su vida. Durante la travesía comienza a escribir su diario, que utilizará asiduamente por largo tiempo para conciliar y revisar sus impresiones del mundo a medida que lo descubre. Tiene 20 años. Regresará a Caracas solo 40 años más tarde.